En instalaciones industriales, estaciones de servicio, plantas de gas, cuartos de almacenamiento de combustibles y procesos donde se manejan sustancias inflamables, una instalación eléctrica convencional puede convertirse en una fuente de ignición.
Una chispa, un arco eléctrico, una superficie caliente o una descarga de electricidad estática pueden iniciar un incendio o una explosión cuando coinciden con una concentración peligrosa de gases, vapores, nieblas, polvos o fibras combustibles.
Por esta razón, el RETIE expedido mediante la Resolución 40117 de 2024 clasifica estas instalaciones como especiales y establece requisitos específicos para su diseño, construcción, selección de equipos, documentación y mantenimiento.
¿Qué es un área clasificada?
Un área clasificada es un espacio en el que puede formarse una atmósfera inflamable o explosiva debido a la presencia de:
Gases inflamables.
Vapores de líquidos combustibles.
Nieblas inflamables.
Polvos combustibles.
Fibras o partículas que pueden arder.
Esto puede presentarse durante el procesamiento, transporte, almacenamiento o manipulación de combustibles, productos químicos y otras sustancias peligrosas.
La existencia de una sustancia inflamable no significa que toda la instalación deba considerarse peligrosa. La clasificación debe determinar en qué lugares puede formarse la atmósfera explosiva, con qué frecuencia puede presentarse y hasta qué distancia puede extenderse desde la fuente de liberación.
Primero se clasifica y después se diseña
Uno de los errores más frecuentes es seleccionar tableros, luminarias, motores o accesorios eléctricos antes de realizar el estudio de clasificación de áreas.
El orden correcto es:
Identificar las sustancias inflamables o combustibles.
Reconocer las posibles fuentes de escape o liberación.
Analizar las condiciones de ventilación.
Determinar la extensión vertical y horizontal del área peligrosa.
Establecer la zona, clase, división, grupo y código de temperatura aplicables.
Seleccionar los equipos eléctricos compatibles con la clasificación obtenida.
El RETIE señala que la clasificación debe considerar, como mínimo, la temperatura ambiente, presión barométrica, humedad, ventilación, distancia a la fuente de gas o vapor y las propiedades fisicoquímicas de la sustancia, como densidad, punto de inflamación, temperatura de ignición y límites de explosividad.
Principales fuentes de ignición
En un área clasificada no solamente deben analizarse las chispas producidas por los equipos eléctricos. El RETIE también exige considerar otras posibles fuentes de ignición, entre ellas:
Superficies calientes.
Llamas abiertas.
Gases o partículas calientes.
Chispas mecánicas.
Arcos y chispas eléctricas.
Electricidad estática.
Corrientes eléctricas parásitas.
Descargas atmosféricas.
Reacciones exotérmicas.
Ondas de choque o compresión.
Esto significa que la seguridad del área no depende únicamente de instalar equipos “a prueba de explosión”. Es necesario controlar integralmente el proceso, la ventilación, las conexiones eléctricas, la temperatura de los equipos y las condiciones de operación.
Clasificación por zonas según IEC
El RETIE permite utilizar la metodología IEC basada en zonas:
Para gases, vapores y nieblas
Zona 0: la atmósfera inflamable está presente permanentemente o durante periodos prolongados.
Zona 1: la atmósfera inflamable puede presentarse ocasionalmente durante la operación.
Zona 2: la atmósfera inflamable no se presenta normalmente y, si aparece, permanece durante un periodo breve.
Para polvos y fibras combustibles
Zona 20: presencia permanente o prolongada de polvo combustible.
Zona 21: presencia ocasional de polvo o fibras combustibles.
Zona 22: presencia poco frecuente y durante periodos cortos.
El sistema IEC también diferencia los grupos de gases IIA, IIB e IIC, así como los grupos de polvos IIIA, IIIB e IIIC. Esta clasificación influye directamente en la selección del equipo eléctrico.
Clasificación por clases y divisiones según NFPA
También puede utilizarse la metodología NFPA:
Clase I: gases, vapores o líquidos inflamables.
Clase II: polvos combustibles.
Clase III: fibras y partículas combustibles.
La División 1 corresponde a lugares donde la sustancia peligrosa puede estar presente durante condiciones normales de operación o mantenimiento. La División 2 se relaciona principalmente con condiciones anormales o con lugares adyacentes a una División 1.
Cada proceso debe clasificarse utilizando una sola metodología. No se deben mezclar los sistemas IEC y NFPA dentro del mismo proceso ni superponer áreas determinadas mediante métodos diferentes.
Planos de clasificación de áreas
Toda instalación que tenga áreas clasificadas debe contar con planos actualizados y disponibles.
Estos planos deben indicar claramente:
La ubicación de las fuentes de liberación.
Las distancias horizontales del área clasificada.
Las alturas o extensiones verticales.
La zona, clase o división aplicable.
El grupo de gas, vapor o polvo.
Las áreas no clasificadas adyacentes.
Los equipos eléctricos ubicados dentro del área.
Los planos deben formar parte del estudio de clasificación de áreas, estar acompañados por sus memorias de cálculo y ser elaborados y firmados por un ingeniero con experiencia en este tipo de instalaciones. Además, deben actualizarse cuando cambien los procesos, las cantidades manejadas, la ventilación o las condiciones de producción.
Selección adecuada de equipos eléctricos
No basta con que un equipo tenga una placa que indique “Ex”, “explosion proof” o “para área peligrosa”.
El certificado y el marcado deben corresponder exactamente a:
La zona o división.
La clase.
El grupo de gas, vapor o polvo.
El tipo de protección.
El código de temperatura.
Las condiciones ambientales.
La norma técnica aplicable.
El código de temperatura es especialmente importante. La temperatura superficial del equipo no debe alcanzar un valor capaz de encender la sustancia presente en el ambiente.
Durante la evaluación de la instalación debe verificarse que el alcance del certificado del producto sea compatible con las condiciones reales del lugar donde fue instalado.
Métodos de protección aceptados
Dependiendo de la clasificación obtenida, pueden aplicarse diferentes técnicas de protección, entre ellas:
Equipos a prueba de explosión.
Seguridad intrínseca.
Seguridad aumentada.
Encerramientos antideflagrantes.
Presurización.
Inmersión en aceite.
Relleno con material granular.
Encapsulado o moldeado.
Sistemas de detección de gases combustibles.
Equipos protegidos contra la ignición de polvos.
La elección no debe hacerse por costumbre ni únicamente por disponibilidad comercial. Debe responder al estudio de clasificación, al tipo de sustancia y a las condiciones reales de funcionamiento.
Cuando sea técnicamente posible, una buena práctica es ubicar tableros, interruptores y otros equipos eléctricos fuera del área clasificada. Esto reduce el número de equipos especiales, facilita el mantenimiento y disminuye el riesgo.
Puesta a tierra y equipotencialidad
Las canalizaciones, cajas, armarios, accesorios y encerramientos metálicos deben mantener una continuidad eléctrica efectiva.
No se debe confiar exclusivamente en el contacto mecánico de contratuercas o accesorios roscados como medio de equipotencialidad. Cuando se utilicen canalizaciones metálicas flexibles, pueden requerirse puentes equipotenciales que garanticen una conexión eléctrica permanente y confiable.
Este requisito es fundamental para evitar diferencias de potencial, corrientes parásitas y descargas electrostáticas que puedan convertirse en una fuente de ignición.
Errores que deben evitarse
En una instalación eléctrica ubicada en un área clasificada deben evitarse situaciones como:
Trabajar sin un estudio de clasificación vigente.
Instalar equipos sin certificado aplicable al área.
Utilizar luminarias o motores convencionales.
Instalar accesorios que reduzcan el grado de protección del encerramiento.
Dejar entradas de tubería sin sellar.
Realizar perforaciones no autorizadas en cajas o tableros.
Omitir la conexión equipotencial de canalizaciones y estructuras metálicas.
Reemplazar equipos por referencias que no tienen la misma clasificación.
Modificar procesos sin actualizar los planos.
Ejecutar mantenimiento con personal que desconoce la clasificación del lugar.
La clasificación, el alambrado y la selección de equipos deben estar a cargo de profesionales competentes y con experiencia demostrable. La documentación también debe estar disponible para quienes diseñen, construyan, inspeccionen, mantengan u operen la instalación.
La seguridad comienza desde el diseño
Una instalación para áreas clasificadas no se vuelve segura únicamente por utilizar equipos especiales. La seguridad depende de que exista coherencia entre el estudio de clasificación, los planos, las memorias de cálculo, los productos instalados, el montaje eléctrico, la puesta a tierra y las condiciones reales del proceso.
Desde ODIR Certificaciones S.A.S. recomendamos que la evaluación de estas instalaciones se contemple desde las primeras etapas del proyecto. Corregir una clasificación, reemplazar equipos o modificar canalizaciones después de terminada la obra puede representar mayores costos, retrasos y riesgos para las personas y la infraestructura.
En áreas clasificadas no hay espacio para suposiciones: cada equipo, conexión y decisión técnica debe encontrarse debidamente sustentada.
Nota normativa: este artículo toma como base la Resolución 40117 de 2024 solicitada. El Ministerio de Minas y Energía informa que el RETIE fue modificado posteriormente mediante la Resolución 40284 del 23 de junio de 2026. Antes de diseñar, construir o certificar una instalación, debe consultarse el texto vigente y sus disposiciones transitorias.
Diseñado y hospedado por Damos Soluciones
Jul 29, 2026
Áreas clasificadas: cero margen de error
Jun 30, 2026
Consultorios médicos: el error eléctrico que puede poner en riesgo a sus pacientes
Jun 19, 2026
Alta tensión en subestaciones según el RETIE 2024